
Publicado originalmente en euskera. Ver abajo.
La asociación Amigos del Sahara de Txingudi, Tadamum, lleva a cabo esta semana una campaña para llenar de esperanza la Caravana Vasca de Alimentos. Los días 6 y 7 de febrero encontraréis personal voluntario en 17 establecimientos de BM, Super Amara y Eroski de Irun y Hondarribia recogiendo comida, pero también se están reuniendo en escuelas de la comarca. Necesitan arroz, pasta, legumbres secas, azúcar, atún y otras conservas, compresas o pañales infantiles para trasladarlas a los campamentos de refugiados del desierto argelino.
Maritxu Arbelaitz es de la asociación Tadamum y la familia de acogida del programa Oporrak Bakean. Cuando era un niña, recibió por primera vez en su casa a un niño saharaui, con el que aún mantienen una relación. Desde entonces, el pueblo saharaui ha seguido siempre de cerca los 50 años de exilio que vive en la hamada argelina (desierto). Y el verano que llega, recibe a Jude en su casa por tercer año. Es su segunda experiencia, pero conoce bien las necesidades de los niños y niñas saharauis: "no tienen la posibilidad de alimentarse bien allí, y muchos y muchas niñas no se desarrollan como los y las de aquí", dice Arbelaitz, "pueden venir con nueve años, pero no dirías que son de esa edad, porque son pequeños, y al final del verano se les nota que vuelven más sanos y sanas". Gracias a estas pacíficas vacaciones de verano, se alejan de los calentamientos extremos, pasan exámenes dentales con el PADI y se someten a pruebas sanitarias en Osakidetza, además de alimentarse bien durante dos meses y beber agua limpia.
El niño de su acogida, Jude, es de la wilaya Bojador. Su padre está en guerra contra Marruecos y, al igual que los 175.000 saharauis que residen en otros campamentos de refugiados y refugiadas al sur de la localidad argelina de Tinduf (El Aaiún, Auserd, Smara y Dajla), vive el 100% gracias a la ayuda humanitaria. Así llevan medio siglo y la situación ha empeorado en los últimos años. "La situación que no mejora normalmente empeora, y lamentablemente, estar en una situación límite produce algunos efectos sobre su salud", nos explica el miembro de Tadamum. «Sé que todos los años decimos que es más necesario que nunca, pero que realmente el pueblo saharaui tiene más necesidad que nunca», subraya.
Tragedia humanitaria
Nunca han vivido una situación fácil. Pero tras rebajar la subvención que el Gobierno español destina al Programa Mundial de Alimentos, desde 2020 el Programa Mundial de Alimentos redujo en un 30% la cesta de comida que habitualmente destinaba a los campamentos de Tinduf. Y en estos años el efecto de la inflación ha hecho el resto. "Aquí hemos notado que a muchas familias les cuesta hacer una alimentación sana, pues piensen que allí les llega la comida en las cajas de la ayuda humanitaria", advierte. Y en eso, para completar la cesta de comida que recibe cada familia saharaui a través del Programa Mundial de Alimentos, la Caravana Vasca de Alimentos es imprescindible.
El agua potable también es escasa. Y tienen limitado el consumo de agua que reciben por camión cisterna a 17 litros diarios para cada persona, aunque Naciones Unidas reconoce que un ser humano necesita al menos 25 litros al día. Pero especialmente ahora que la comida escasea, están preocupados por los problemas de salud que van proliferando en las asociaciones prosaharauis. Especialmente entre niños y mujeres. "Nosotros y nosotras lo vemos en los niños y niñas que vienen en verano, pero el 70% de los y las saharauis no tiene seguridad alimentaria en la actualidad, y mientras que en el caso de los niños y niñas el 40% sufre anemia, uno de cada dos niños y niñas menores de 5 años sufre desnutrición", nos cuenta Maritxu Arbelaitz, "estos datos son suficientes para animarles a participar de alguna manera en la Caravana de Alimentos".
Días de recogida de alimentos
En este sentido, aseguran que en los últimos años la solidaridad bidasotarra y el apoyo a los y las saharauis ha sido grande. El año pasado se recogieron 40 toneladas de alimentos en Gipuzkoa, y de ellos 12 toneladas en Irun y Hondarribia, dos más que en 2024. Recuerda que el 2 de febrero han empezado a recoger comida en las escuelas de la comarca, y que al final de la semana la recibirán con la ayuda de personal voluntario de Cruz Roja. Pero también, el viernes por la tarde, y el sábado durante todo el día estarán recogiendo alimentos en 17 supermercados de BM, Super Amara y EROSKI de Irun y Hondarribia.
Para las labores de recogida necesitan unos 60 voluntarios y voluntarias para poder cubrir los turnos y recuerdan que todo aquel que quiera colaborar puede entrar en contacto con ellos escribiendo a tadamumelkartea@gmail.com. Pero de otra manera, la asociación bidasotarra quiere animar a los y las bidasotarras a que colaboren con un solo kilo de arroz o azúcar. En esta comarca de 90.000 vecinos la mayoría lo hacen, ya que superarían con facilidad las 12 toneladas del año pasado.
Una vez finalizada la campaña de recogida, deberán clasificar y balizar toda la comida en la sede que utiliza la asociación en Belaskoenea. Y como están federados con el resto de asociaciones guipuzcoanas, serán trasladados en camiones de la Caravana Vasca a finales de febrero a Alicante. "También en esto la burocracia cada año nos pone más trabas y requiere mucha logística", nos explica, destacando que, aunque sea en camiones viejos, tienen la imprescindible ayuda de los y las conductoras de DBus de Donostia, "luego se envía en barco a Orán (Argelia) y en el puerto muchas veces se está mucho tiempo bloqueado hasta conseguir que toda la comida se reparta en el desierto".
Por eso, en la recogida de alimentos, piden comida que no caduca y envases que no se rompen: arroz, pasta, azúcar, lentejas, alubias, garbanzos y legumbres secas (sin envases de vidrio), atún y otras conservas, compresas para mujeres o pañales para niños y niñas pequeñas, entre otros.
Publicado originalmente en euskera en antxetamedia.eus.
