“Lo que no debemos olvidar”

Yo tenía cuatro años cuando empezó todo. Mis tías y mi madre tenían la edad que tengo casi ahora. Hoy casi todas ellas superan los sesenta años y yo voy a cumplir treinta y cuatro.

Yo tenía cuatro años cuando empezó todo. Mis tías y mi madre tenían la edad que tengo casi ahora. Hoy casi todas ellas superan los sesenta años y yo voy a cumplir treinta y cuatro.

Publicado originalmente en euskera. Ver abajo.
Arantxa Iraola.- En cualquier lugar es inquietante saber que decenas de personas se han reunido en la calle, gritando, para expresar su rechazo a la decisión de condenar una agresión machista. En este caso, hay quien ha tenido esta actitud de acoso en el contexto del alarde excluyente. Por eso tiene pleno sentido recordar cuántas veces comportamientos violentos basados en la persecución se han producido con anterioridad a propósito de los alardes de Irun y Hondarribia y cuántas veces se ha decidido, sin embargo, mirar para otro lado: ignorarlos.
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Iker Eizagirre Zufiaurre. Miembro de “Bor-Bor Hausnarketa Kolektiborako Plaza”.- Soy nacido en Irun, y desde que tengo memoria he escuchado la siguiente “verdad”: los republicanos, concretamente los anarquistas, prendieron fuego a Irun el 4 de septiembre de 1936. Los republicanos iruneses resistieron durante meses la ofensiva que llegaba desde Navarra, pero, tras perder la batalla decisiva de San Marcial, tuvieron que huir hacia Hendaia.

J.J. Torrado.- En Irun, “la ciudad del buen humor”, hace unos 6 meses que se crearon las denominadas “Patrullas Ciudadanas”, y a su vez la Comunidad de Colaboración Ciudadana del Bidasoa en WhatsApp. Dentro de esa comunidad existen varios grupos, y voy a contar cuál ha sido mi experiencia en dos de ellos. Concretamente en los grupos “Lo vimos en Irun” y “Lo contamos en Irun”.

Jóvenes desprotegidas y sin derechos.- En Irun, ciudad que presume de ser solidaria y socialmente avanzada, tres jóvenes —vascos, vecinos de esta ciudad desde hace años— se han visto abandonados por los servicios sociales en el momento más crítico de sus vidas: cuando necesitan un techo.

naiz.eus. Koldo Salinas Aragón. Antropólogo y presidente de la asociacion Kepa Ordoki-Memoria Historikoa Bidasoan.- El próximo año se cumplirán 90 años de la ocupación franquista de Irun y Hondarribia, así como del devastador incendio que consumió el centro de la ciudad. Un episodio cuya autoría material y responsabilidad histórica han sido sistemáticamente ocultadas bajo el relato impuesto por el régimen franquista y perpetuadas por el silencio institucional que ha caracterizado la política de memoria en estas localidades.

BorBor hausnarketa kolektiborako plaza.- Aunque nuestra preocupación parta de Irun, debemos tener en cuenta que el ascenso de la ultraderecha es un fenómeno global. Por tanto, para reflexionar sobre la posible evolución de la extrema derecha en nuestra ciudad, es imprescindible mirar más allá del Bidasoa.

Bor-Bor Hausnarketa kolektiborako plaza.- Y ante todo esto, ¿cuál ha sido la respuesta de las instituciones hasta ahora? En mayo, la prensa preguntó a la alcaldesa Cristina Laborda sobre las patrullas ciudadanas, y ella se quedó muda; luego, preguntó al jefe de la policía municipal, que también guardó silencio; finalmente, el jefe de la Ertzaintza, Andoni Urdangarin, dio la respuesta: “No nos vamos a preocupar porque algunas personas paseen con un chaleco”. Una respuesta preocupante, en cualquier caso.

Bor-Bor Hausnarketa kolektiborako plaza.- Queremos empezar con una confesión sincera: estamos profundamente preocupados y preocupadas por la creciente normalización de las tendencias racistas que hemos observado en Irun durante este último curso. Y, con toda honestidad: no nos gusta nada el Irun que esto proyecta; no queremos una ciudad llena de odio y violencia.

Antifa.- Las Patrullas Ciudadanas son el embrión de las escuadras y la violencia y terrorismo fascistas. Son la correa de transmisión de las ideas supremacistas elaboradas por organizaciones y partidos de corte racista, y su puesta en práctica en la calle.