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El sindicato considera que hay que separar la prostitución de la violencia. El lunes, un hombre fue detenido en un local de prostitución de Irun, acusado de agredir sexualmente a una trabajadora sexual, y LAB ha expresado su apoyo.
El sindicato LAB ha condenado «enérgicamente» la agresión sexual cometida por un hombre contra una trabajadora sexual en Irun el lunes. Para el sindicato, es «esencial» hacer hincapié en un principio fundamental relativo al derecho de las mujeres que ejercen la prostitución a dar su consentimiento y a tomar decisiones: «Las trabajadoras sexuales, antes de iniciar el servicio, acuerdan con sus clientes los límites y las condiciones del mismo. Violar cualquiera de los límites establecidos en este acuerdo constituye una agresión sexual. Del mismo modo, la trabajadora sexual tiene derecho a retirar su consentimiento en cualquier momento y por cualquier motivo, y el cliente está obligado a respetar esa decisión».
El sindicato ha subrayado que la «lógica del consentimiento» es la misma para todas las mujeres, independientemente de que reciban o no dinero a cambio de un servicio sexual: «El pago no otorga derechos sobre el cuerpo de una mujer». En este sentido, ha aclarado que acordar un servicio por adelantado no significa que la mujer haya consentido otras prácticas o situaciones sexuales; al contrario, el acuerdo sirve como condición para que la trabajadora sexual pueda llevar a cabo lo que se ha acordado.
Riesgos
La Policía Municipal de Irun y la Ertzaintza detuvieron el lunes a un hombre de 40 años en un burdel de Irun como sospechoso de agresión sexual. El sistema de alarma del burdel recibió una señal y se avisó a la policía. Al llegar, los agentes se enteraron de que el hombre había agredido sexualmente a una mujer de 27 años y que, además, la había inmovilizado en el lugar de los hechos. También agredió a otra mujer que había acudido en su ayuda. LAB ha expresado su solidaridad y apoyo a ambas mujeres.
LAB ha advertido de los peligros de equiparar la prostitución con la violencia sexual: por un lado, no ayuda a «analizar adecuadamente» las agresiones sexuales que se producen; por otro, «corre el riesgo de invisibilizar las voces de las trabajadoras sexuales y puede socavar la legitimidad de la víctima a la hora de presentar una denuncia». En opinión del sindicato, es esencial reconocer la prostitución como trabajo, ya que solo así se podrán reconocer, denunciar y abordar las agresiones contra las trabajadoras.
La precariedad y la Ley de Inmigración
Por último, el sindicato nacionalista ha analizado las condiciones materiales que subyacen al ataque. Según él, «la precariedad también es violencia», ya que puede dejar a las mujeres sin los recursos necesarios para hacer frente a situaciones de violencia y escapar de ellas. Por lo tanto, para combatir la violencia machista, ha considerado esencial garantizar a las mujeres unas condiciones laborales y de vida dignas.
El sindicato ha advertido de que la Ley de Extranjería española puede aumentar la precariedad y la vulnerabilidad de las mujeres migrantes que sufren violencia machista, al dificultar el respeto de sus derechos y el acceso a los recursos, y al crear obstáculos para denunciar la violencia.
A la luz de todo ello, LAB, junto con el movimiento feminista y las trabajadoras sexuales, ha reafirmado su compromiso de seguir trabajando bajo el lema: «Contra la violencia machista, sindicalismo feminista».
Publicado originalmente en euskera en www.berria.eus.
