La memoria de Nagore Laffage sigue clavada en los corazones de los y las irundarras

Pancarta desplegada en el acto con el lema 'Matxismoa hiltzaile, el machismo mata'

Publicado originalmente en euskera. Ver abajo.

Más de 300 personas se reunieron ayer en la plaza de Istillaga para rendir homenaje a Nagore Laffage y mostrar su apoyo a su familia. En el 18.º aniversario del asesinato de la joven, su madre, Asun Casasola, destacó la necesidad de mantener vivo el recuerdo de su hija, pero «no mirando atrás, sino mirando hacia adelante para que esto no vuelva a suceder nunca más».

En el homenaje, organizado por el Ayuntamiento de Irun y la Asociación Irungo Emakumeen Etxea de Irun, se llevó a cabo una lectura dramatizada de los relatos del Concurso de Relatos Cortos «Asun Casasola», así como una actuación del coro del taller de canción feminista, lo que demostró que «la memoria de Nagore sigue viva en el corazón de la gente».

El 8 de julio de 2008, el asesinato de Nagore Laffage tuvo una amplia cobertura mediática, y la reacción de la ciudadanía se ha mantenido viva en Irún durante todos estos años. La joven irundarra de 20 años quedó grabada en la memoria colectiva, al igual que el homenaje organizado ayer en la plaza de Istillaga por el Irungo Emakumeen Etxea y el Ayuntamiento de Irún. Más de 300 personas se reunieron para conmemorar el 18.º aniversario del asesinato de Nagore. Y aunque Asun Casasola, su madre, admitió que «teme quedarse sola este día cada año», tal y como destacó la alcaldesa Cristina Laborda en su discurso de bienvenida institucional al inicio del acto, «cada año, el 7 de julio, todos y todas recordamos que somos una persona menos en Irún».

El acto de ayer fue muy emotivo. Aunque en sus primeros años se organizaba en el parque del barrio de Palmera Montero que lleva el nombre de Nagore Laffage, este homenaje anual se celebra frente a Irungo Emakumeen Etxea de Irún desde que este abrió sus puertas. Y no solo se ha consolidado la iniciativa, sino que la participación ha ido creciendo año tras año. Ayer, componentes del grupo de teatro de Patxi Pérez representaron una lectura dramatizada de varios relatos del Concurso de Relatos Cortos «Asun Casasola», organizado por Parean Elkartea. Y el coro del taller de canto feminista de Irungo Emakumeen Etxea, dirigido por Ana San José, interpretó «La puerta morada».

Numerosas personas asistieron al acto en memoria de Nagore Laffage. También estuvieron presentes representantes de los grupos políticos del Ayuntamiento de Irún, así como otras figuras políticas de Irún, como la consejera provincial socialista Azahara Domínguez y la juntera de Podemos Gipuzkoa, Miren Etxebeste.

Por último, para clausurar el acto, Asun Casasola subió al escenario para agradecer a todos y todas su apoyo. Cada año visita alrededor de un centenar de colegios para compartir su historia y trabajar en la prevención de la violencia machista. Su lucha ha sido ejemplar durante los últimos 18 años, pero ella considera que es su deber. «Simplemente voy donde me llaman; que yo esté aquí es lo normal, porque le pasó a mi hija, pero es el trabajo de todas las personas que se esfuerzan por construir una sociedad mejor lo que merece ser elogiado», subrayó. En este sentido, Asun Casasola ha destacado la necesidad de recordar a su hija, pero «en lugar de mirar atrás, hay que mirar hacia adelante para que algo así no vuelva a suceder nunca más».

Momento del acto

Una lucha sin fin

Asun Casasola reconoce que, cuando Nagore Laffage fue asesinada, «algo se rompió y nada volvió a ser igual». Pero, a pesar de ser una víctima, Casasola ha librado una batalla constante a lo largo de todos estos años. Cada año, imparte charlas en un centenar de colegios de todo el Estado español.

Hay que tener en cuenta que, que en 2009 un jurado condenó al asesino José Diego Yllanes Vizcaya a doce años y medio de prisión, pero se le concedió su primer permiso de salida de la cárcel en 2011, y en 2017 Yllanes ya estaba en la calle en régimen de permiso diurno desde la prisión de Zuera, con la categoría de tercer grado. Posteriormente se descubrió que trabajaba en una clínica de Zaragoza y, en marzo de 2024, la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional desestimó la solicitud del «derecho al olvido» presentada por José Diego Yllanes. Había solicitado que Google LLC y la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) bloquearan su nombre y las referencias al suceso. Los jueces argumentaron que la solicitud del asesino debía ser desestimada, alegando las «circunstancias brutales del asesinato de Nagore Laffage» y la cobertura mediática que recibió el caso, y concluyeron que se trataba de un asunto de interés público.

Además de los actos simbólicos para preservar la memoria de Nagore, la cineasta Helena Taberna dirigió en 2016 el documental «Nagore», que recibió varias nominaciones a los Premios Goya. En él se detallaba el violento asesinato de Nagore Laffage. Asun Casasola, madre de Nagore, también tuvo un papel destacado en el documental. La obra recoge testimonios de la familia y los y las amigas de la víctima, así como las perspectivas de diversos y diversas participantes en el proceso judicial: el fiscal, los abogados y representantes de colectivos contra la violencia de género, entre otros.

Publicado originalmente en euskera en antxetamedia.eus.

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