El quiosco de la plaza Zabaltza baja la persiana

Raquel Gonçalves trabaja estos últimos días en la limpieza del quiosco de la plaza de la Ensanche. Gorka Correyero Llamas

Publicado originalmente en euskera. Ver abajo.

El 31 de diciembre llegó el momento de despedirse del quiosco de la plaza Zabaltza. Ha tenido mucho valor para los irundarras. Raquel Gonçalves, que ha repasado sus 27 años, sólo ha tenido palabras de agradecimiento en su despedida.

Cada pueblo tiene sus peculiaridades y sus rincones preferidos. Irun tiene muchos. Uno de ellos es el quiosco de la plaza Zabaltza, que ha sido muy querido para muchos y muchas vecinas. Ha sido un punto de encuentro, de encuentro y de diálogo. En ese pequeño espacio, entre muchos periódicos y revistas, Raquel Gonçalves ha sido dueña del quiosco durante los últimos 27 años de trabajo. El 31 de diciembre le llegó al quiosco del centro un momento que a cualquier comercial no le hubiera gustado: bajó las persianas. La propietaria está muy contento con la decisión tomada, explica que le ha llegado la hora de descansar. "Han dado para mucho estos 27 años y sólo tengo palabras de agradecimiento".

La afluencia de clientes es enorme cada día. Las aceras del paseo de Colón se estrechan, por la calle circula una multitud de personas que van y vienen. «Muchos de ellos y ellas pasan a comprar diario el periódico y durante años ha tenido clientes muy fieles», dice Gonçalves. "Estoy muy agradecida por el cariño que me ha dado el pueblo de Irun, es incalculable", afirma satisfecha y orgullosa. Los últimos días han sido emotivos, y a pesar de saber que el quiosco está cerrado, muchos y muchas clientes se han acercado al rincón de Gonçalves a saludar y agradecer el recorrido realizado.

Mantener viva la ilusión inicial se le ha hecho fácil a la propietaria durante todos estos años. Los y las clientes han sido un "incentivo" para seguir trabajando. Preguntada por los tiempos de hace 27 años, recuerda que los primeros días fueron difíciles. "Antes de tener un quiosco no tuve ningún contacto ni con la prensa ni con las revistas". Sin embargo, consiguió sacarlo adelante con "muchas ganas". Durante los primeros años contaba con la ayuda de una chica durante las primeras horas del día. En los últimos años, en cambio, ha estado sola en el quiosco. "Las ventas no me permitían tener a una persona trabajando conmigo".

Ese quiosco tiene unos 40 años. Raquel Gonçalves entró cuando la anterior propietaria tenía la edad de jubilación. "Al relevarme no tuve ningún problema extra, fue una burocracia rápida para pactar las condiciones laborales con la anterior propietaria y cambiar la propiedad del quiosco". Desde entonces, Rosa Gonçalves ha estado detrás del mostrador del quiosco.

En 2026 le ha llegado el momento de despedirse. Este año será el inicio de una nueva etapa. Estos días, aunque tiene la persiana abierta, no vende periódicos. El ayuntamiento aclaró desde el principio que hasta que se subastara el quiosco de la plaza de la Ensanche, Gonçalves sería la propietario del mismo, y así fue hasta mayo del año pasado. Desde junio pasado hasta hoy el quiosco es municipal. Está realizando labores de limpieza y ha tenido que regalar numerosas revistas para vaciar el quiosco. «He tenido que tirar lo que no se puede devolver y si alguien quisiera aprovechar estas revistas se las daré sin problemas».

Calor de la clientela

El quiosco ha estado abierto todos los días. Lluvia, frío, calor... de todo ha tenido que soportar la dueña en este reducido espacio. Tanto por la mañana como por la tarde ha estado vendiendo periódicos y otras revistas. "Mi relación con la clientela ha sido fundamental para apurar los días", destaca la propietaria. No obstante, ha reconocido que ha perdido poco a poco la ilusión por el crecimiento de la prensa digital debido a la caída de clientela y ha considerado que ha llegado el momento de descansar.

En Irun hay tres quioscos: el de Gonçalves, el de la plaza de San Juan y el contiguo a la parada del Topo en el paseo de Colón. A los quioscos se acercan con frecuencia personas mayores. Desgraciadamente, no muchos y muchas jóvenes. "Las pantallas se han convertido en habituales para las generaciones jóvenes y las hemos normalizado". La dueña del quiosco tiene claro que quedan unas pocas personas que prefieren leer en papel. "Esos y esas clientes son inexpugnables, no se rinden", ríe.

Un futuro oscuro

En definitiva, la persona dueña de un quiosco tiene cada día una competencia de supervivencia increíble. "Ante la digitalización de la prensa no podemos competir, yo poco puedo hacer para reconducir la situación y dar una salida a esta difícil situación de la prensa en papel". Lo que está claro es que la prensa digital es más accesible y fácil de utilizar. La situación es la que es y las personas dueñas de los quioscos no pueden hacer nada.

Preguntado por el futuro, la propietaria no ha dudado. "Veo el futuro de la prensa en papel muy oscuro, en poco tiempo desaparecerá del todo". Los y las jóvenes de hoy en día han tenido una pantalla entre sus manos desde siempre, "casi desde que han nacido". Les resulta raro ir al quiosco en busca de la noticia que tienen en un clic. El crecimiento de la prensa digital está siendo muy rápido. Sin embargo, la propietaria ha querido destacar que al igual que se ha modernizado la prensa digital, los quioscos también han experimentado un cambio de imagen en los últimos años.

El Ayuntamiento retiró los antiguos quioscos y construyó los nuevos. Los quioscos del municipio dependen del ayuntamiento, y como hace 27 años, en los últimos días Gonçalves ha recibido numerosas ayudas. El ayuntamiento elige por sorteo a los propietarios de los quioscos, que ahora tienen por decidir quién será la persona propietario. "En principio, la idea municipal es mantener el carácter de quiosco de prensa". Ahora está por ver qué tendrá sobre la mesa el mostrador del quiosco de la plaza Zabaltza.

Aunque Gonçalves no sabe con claridad lo que vendrá ahora, es seguro que seguirá disfrutando. Le preocupa que las ciudades estén tomando el mismo aspecto, y que los cierres de tiendas de siempre se hayan convertido en habituales. Las esencias o particularidades de cada pueblo se han perdido en los últimos tiempos. "Irun ha perdido la esencia que siempre ha tenido y si seguimos así el comercio local desaparecerá por completo".

Publicado originalmente en euskera en bidasoa.hitza.eus.

Etiquetas: