Sumidas en relaciones laborales tóxicas

Preotesta laboral en Hondarribia

Publicado originalmente en euskera. Ver abajo.

Los 35 huelguistas de Txinzer acusan a los alcaldes y dirigentes de la mancomunidad de Irun y Hondarribia de una "estrategia de desgaste y negación de responsabilidades políticas" que cronifica el conflicto. Han estado dos meses en huelga hasta conseguir una reunión con Cristina Laborda e Igor Enparan por primera vez el 12 de marzo. Pero al igual que en esto, el comité de huelga de ELA, el 16 de marzo, con la directora Leire Zubitur, dice que son meras reuniones vacías de contenido. "No valoran nuestro trabajo, están intentando agotar nuestras fuerzas, están demostrando una vergonzosa falta de respeto con nosotros y nosotras", denuncian.

35 de los 84 trabajadores y trabajadoras de Txingudi llevan en huelga indefinida desde el 11 de febrero. En realidad, los paros y huelgas habían comenzado con anterioridad, y ya habían hecho 30 para cuando anunciaron el inicio de una huelga indefinida "si no negociaban" el 28 de enero. De hecho, desde que en marzo de 2025 se extendiera la petición de renovación de su convenio laboral han llamado a todas las puertas, y tras "encontrar todas cerradas" han cumplido ayer 73 jornadas de huelga. Tal y como prometieron, el 20% de las movilizaciones se llevan a cabo en Hondarribia (porque ese es el peso del Ayuntamiento de Hondarribia en la mancomunidad). Y ayer se han concentrado en un lateral de la plaza 8 de Marzo desde las 9:30 hasta las 11:00 horas.

Los y las huelguistas están indignadas porque el deseo de negociación está de su parte, pero no está tan claro de parte de las autoridades a su juicio. "Las reuniones han sido hasta ahora vacías en cuanto a contenido, la dirección dice que es responsabilidad del consejo de administración y estos han dicho hasta ahora de la dirección, unas se pasan la pelota a otras", se queja Arantza Zabala, del comité de huelga. "No valoran nuestro trabajo, es más, muestran una vergonzosa falta de respeto con nosotros, tanto Leire Zubitur como los alcaldes que mandan en el consejo de administración, Cristina Laborda e Igor Enparan", denuncia. Y ponen como ejemplo de ello las últimas reuniones que han tenido con unos y otros.

Una huelga larga y sus consecuencias

Por lo tanto, los y las huelguistas creen que tiene una "solución fácil y rápida". Pero acusan a las autoridades de permitir que la mesa de negociación "se alargue y cronifique el conflicto". La presidenta de la Mancomunidad de Txingudi, Cristina Laborda, alcaldesa de Irun, y el vicepresidente, Igor Enparan, alcalde de Hondarribia, han sido interpelados en varias ocasiones pidiendo que "se responsabilicen de su responsabilidad" en este conflicto. "Pero la huelga y el conflicto se van alargando, y mientras intentan agotar nuestras fuerzas, han dejado el servicio del agua en manos de los eventuales y de los servicios mínimos", dicen los y las trabajadoras. Aclaran que ahora que están en huelga también han subcontratado algunos servicios imprescindibles, "pero en vez de solucionar y negociar el conflicto laboral, están intentando normalizar la situación como si no pasara nada".

Precisamente esta semana la propia Leire Zubitur ha querido tranquilizar a los y las clientes explicando que la calidad del agua del grifo está garantizada y que en la medida en que los puestos de laboratorio son un servicio mínimo, se realizan los análisis y controles necesarios. «Pero en el ciclo del agua y en las alcantarillas, las labores de prevención y limpieza rutinaria no se están realizando de la misma manera y a largo plazo traerá consecuencias más pronto que tarde», dice la miembro del comité de huelga.

Publicado originalmente en euskera en antxetamedia.eus.

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