ELA Sindikatua.- El comité de huelga de ELA en Servicios de Txingudi (Txinzer), empresa pública dependiente de los ayuntamientos de Irun y Hondarribia, ha denunciado que se han superado los 100 días de huelga indefinida sin avances en la negociación. A su juicio, la prolongación del conflicto responde a una decisión clara de los gobiernos de Irún y Hondarribia de no querer resolverlo.
El sindicato señala que la situación actual es consecuencia de años de deterioro de las condiciones laborales, con una pérdida acumulada de poder adquisitivo cercana a 20 puntos y condiciones inferiores a las de otros servicios públicos comparables. Pese a los intentos de negociación durante más de seis meses, la empresa no presentó propuestas, lo que derivó en el inicio de la huelga.
ELA denuncia además posibles vulneraciones del derecho fundamental de huelga, por lo que ha interpuesto denuncias ante la Inspección de Trabajo y una demanda en el juzgado de lo social, al tiempo que critica la estrategia empresarial basada en reuniones sin contenido y dilación constante.
El conflicto está teniendo ya consecuencias en el servicio público: cierre de instalaciones en Hondarribia, falta de mantenimiento en redes e infraestructuras y errores en la facturación del agua que afectarán a cerca de 24.000 hogares. El sindicato advierte de que esta situación puede generar costes económicos, problemas sanitarios y un empeoramiento progresivo del servicio.
En el plano salarial, ELA subraya las diferencias existentes: mientras en subcontratas se alcanzan los 33.000 euros anuales, en Txinzer los salarios rondan los 28.000 euros, con una propuesta empresarial de reducción hasta 26.000 euros. Asimismo, critica la Valoración de Puestos de Trabajo presentada por la empresa por no reconocer adecuadamente la penosidad, peligrosidad y toxicidad de los puestos.
El sindicato denuncia también los salarios de la dirección, muy por encima de la plantilla con una diferenciación de tres a uno , lo que considera un modelo de gestión desigual en una empresa pública.
ELA insiste en que la solución es política y corresponde a los ayuntamientos de Irun y Hondarribia. Tras 100 días de huelga, la plantilla reafirma su disposición a continuar hasta lograr condiciones dignas y reclama a las instituciones que desbloqueen la situación, recordando que existe una propuesta viable cuyo coste sería inferior al 1% del presupuesto de 2026.
100 DÍAS DE HUELGA EN Servicios de Txingudi (TXINZER)
ELA – Comité de huelga.- Ayer se cumplieron 100 días de huelga en Servicios de Txingudi, empresa pública que gestiona el agua y los residuos y es dependiente de los ayuntamientos de Irun y Hondarribia.
Cien días de huelga no son fruto de la casualidad, son la consecuencia directa de una decisión: no querer resolver el conflicto.
Este conflicto no nace hace 100 días, la plantilla lleva años acumulando: 20 puntos de pérdida de poder adquisitivo, condiciones laborales por debajo de otros servicios públicos de los mencionados ayuntamientos, así como por debajo de servicios públicos análogos en otras comarcas gipuzkoanas. También es evidente la falta constante de reconocimiento.
Durante más de seis meses previos a la huelga, la plantilla ha hecho lo posible por negociar.
¿La respuesta de la empresa? Ninguna propuesta.
Ante ese bloqueo, se inicia una huelga indefinida que ya superan los 100 días.
Vulnerando el derecho fundamental de la huelga, pusimos una denuncia en inspección y visto el empecinamiento de la empresa hemos metido una demanda en el juzgado de lo social porque siguen en sus trece no puede ser que den por bueno el esquirolaje.
Lejos de reconducir la situación, la dirección adopta una estrategia clara: reuniones sin contenido, calendarios abiertos sin propuestas y dilación constante. Alargar para desgastar.
Incluso en paralelo la dirección llega a solicitar una mediación unilateral para que un tercero medie en la negociación, mientras mantiene la mesa de negociación vacía y alega no tener tiempo para reuniones más frecuentes.
No faltan reuniones. Falta negociación real.
Y, mientras tanto, se intenta trasladar una imagen de normalidad que no existe. La huelga está provocando que el servicio se resienta: en Hondarribia la atención al público y el garbigune permanecen cerrados, los depósitos de agua que suministran a los domicilios y la red de alcantarillado no se están limpiando, no se está realizando mantenimiento preventivo de las instalaciones y además, a casi 24.000 hogares de Irun y Hondarribia se les ha generado un recibo de agua incorrecto que con el nuevo sistema de facturación por tramos conllevará consecuencias económicas negativas directas para los abonados.
Todo lo anterior tiene y tendrá consecuencias directas para la ciudadanía: por un lado, habrá que hacer frente al enorme gasto que supondrá la reparación de las instalaciones, que, si esto se alarga, se van a ver gravemente afectadas, por otro, la falta de limpieza de alcantarillado va a provocar malos olores y la proliferación de ratas, cucarachas. Los ciudadanos de Hondarribia tendrán que seguir trasladándose a Irun para depositar residuos o hacer gestiones administrativas. En definitiva, el servicio se seguirá viendo afectado hasta que la plantilla de txinzer consiga unas condiciones laborales dignas.
Durante todo el conflicto se intenta vender que el problema es técnico o jurídico.
Es falso.
Los datos son claros, un operario en:
- Subcontrata: 33.000 €/año
- Plantilla de Servicios de Txingudi: 28.000 €/año
- Propuesta de la empresa: 26.000 €/año
Esto no es un debate técnico. Es una decisión política: decidir si quienes sostienen un servicio público esencial deben cobrar menos que el resto de mancomunidades de la provincia, o que los ayuntamientos que lo contratan o que su propia subcontrata.
La empresa presenta una Valoración de Puestos de Trabajo tras casi tres años de elaboración que no refleja la realidad del trabajo; no reconoce la peligrosidad, penosidad ni toxicidad inherentes a algunos puestos y plantea incluso salarios por debajo de los actuales. A esto hay que sumarle que, según el criterio de la dirección más del 35% de la plantilla aparece cobra un salario “por encima” del que le correspondería. Casualidad, el 35% de la plantilla esta de huelga.
La plantilla de Txinzer garantiza la salubridad el agua que entra en las casas, el saneamiento y la gestión de residuos entre otras muchas cosas.
Lo hace en condiciones penosas, peligrosas y en ocasiones tóxicas.
Con consecuencias reales de fallecimientos por gases y fallecimientos por amianto. Y aun así, se plantea recortar salarios.
Mientras la plantilla pierde poder adquisitivo y lucha por condiciones dignas: la dirección incrementa sus salarios y se sitúa en niveles muy por encima de la realidad de la plantilla, otras entidades similares y los propios ayuntamientos. A la dirección le parece que sus salarios sean casi el triple que el de los operarios no es suficiente.
Esto evidencia un modelo claro de clasismo: recortes para la plantilla, privilegios para la dirección.
Servicios de Txingudi no es una empresa privada. Depende de los ayuntamientos de Irun y Hondarribia .La solución no está en informes ni en consultoras.
Está en decisiones políticas.
Después de 100 días: la plantilla ha negociado, ha propuesto y sigue aguantando. Ahora les toca a los ayuntamientos decidir alargar el conflicto indefinidamente, comprometiendo cada vez más la calidad del servicio o evitar decisiones que a la larga van a tener que tomar, porque la plantilla de Txinzer no cesará en su lucha.
Las personas trabajadoras de Txinzer hemos demostrado en estos 100 días unidad, firmeza y dignidad. No estamos en huelga por capricho; estamos en huelga por unas condiciones dignas que se nos han negado desde hace ya demasiados años.
La solución existe, está sobre la mesa y supone menos del 1% del presupuesto de txinzer para el año 2026. Si no llega, es porque no quieren que llegue.
Y por eso hoy lo decimos alto y claro: la responsabilidad es política y tiene nombres y apellidos. Señora Laborda y Señor Emparan, hagan su trabajo, desbloqueen la situación y faciliten el acuerdo.

