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Tras los disturbios ocurridos en Arrantzale Eguna durante las fiestas de Hondarribia, GKS Bidasoa convocó una concentración el viernes en la plaza del 8 de marzo para denunciar «la violencia policial y la impunidad». La Ertzaintza detuvo a dos personas después de que colgaran una pancarta antifascista en el tejado del Itsas Etxea. Tras la intervención de la policía municipal de Hondarribia, que esposó a dos jóvenes, se llamó a agentes antidisturbios de la Ertzaintza. Los dos jóvenes detenidos han sido acusados de alteración del orden público.
Desde GKS han explicado que están acostumbrados y acostumbradas a vivir tanto en Hondarribia como en Irun «dentro de una cierta normalidad de persecución contra la propaganda política». Sin embargo, afirman que lo ocurrido en Hondarribia el 11 de septiembre fue una «operación policial desmesurada, de un tipo que no habíamos conocido hasta ahora».
Han explicado que cuando se acercaron los agentes los jóvenes se mostraron dispuestos a identificarse, y que cuando comenzaron a bajar por la escalera, denunciaron que la actitud agresiva de los agentes. «La Policía Municipal nos empujó violentamente por la escalera y nos puso en peligro, golpeó a la gente que se acercó y además llamó a la Ertzaintza», han explicado.
En este contexto, GKS denuncia que se les acercó un ertzaina de la comarca, que se encontraba fuera de servicio y borracho, y que se lanzó contra ellos «con arrogancia». «Nos tomó del cuello y nos lanzó contra la pared y también atacó a la gente de la zona», subrayan. Seguidamente, se puso en marcha un operativo antidisturbios de la Ertzaintza en la calle Matxin de Arzu, frente a la Casa del Mar, con foam, escudos y porras. También han denunciado que, después de todo lo ocurrido, el ertzaina fuera de servicio acudió a la txosna del Movimiento Socialista en la Venta para provocar.
En este sentido, la postura de la Policía Municipal de Hondarribia «es un problema que viene de lejos y que estalló el 11 de septiembre», señala GKS. Según GKS, «la arbitrariedad, la prepotencia, la violencia y la persecución constante contra los movimientos políticos, no son criterios adecuados para el trabajo de una policía de proximidad», y denuncian que «son el brazo armado del Estado y está formado por gente con ganas de reprimir los movimientos políticos y la necesidad de sentirse por encima de la ciudadanía».
Tras lo ocurrido, y teniendo en cuenta que la Policía Municipal es competencia del Ayuntamiento de Hondarribia, desde GKS han destacado la responsabilidad de las autoridades municipales «por asumir esta tendencia en la Policía Local».
Publicado originalmente en euskera en antxetamedia.eus.
