Huelga en Txingudi: 35 trabajadores paralizan el servicio mientras la dirección oculta el deterioro y mantiene salarios precarios

Momento de la rueda de prensa

Trabajadores y trabajadoras en huelga.- En Servicios de Txingudi, hay 45 personas fijas y 14 personas eventuales que prestan servicio directo a la ciudadanía; esto excluye a la dirección y a los encargados. De esas 59 personas, 35 están secundando la huelga indefinida, y pese a ello, la dirección de Servicios de Txingudi pretende trasladar un mensaje de tranquilidad a pesar de tener instalaciones cerradas desde hace meses, no realizar la debida limpieza y mantenimiento de los depósitos que suministran el agua a la ciudadanía y del alcantarillado y habiendo emitido 24.000 recibos de agua erróneos con la desconfianza que eso genera y los costos directos e indirectos que todo esto supondrá para la ciudadanía.

Ciudadanía, a la que pretenden garantizar una estabilidad económica manteniendo un equilibrio entre la mejora de las condiciones salariales del personal y la sostenibilidad económica del servicio, evitando un incremento del coste para la ciudadanía. Cabe destacar, que lo que la parte social viene denunciando es precisamente ese desequilibrio, mientras la gerente Leire Zubitur cobra un sueldo obsceno de 94.000€ y se atreve a hacer públicas estas declaraciones, el personal de Txingudi cobra muy por debajo de entidades similares, Ayuntamientos o sus propias empresas subcontratadas.

La dirección ve con buenos ojos que los trabajadores de las subcontratas tengan condiciones laborales y salariales superiores a las de sus propios trabajadores y propone además, que puestos con condiciones penosas, peligrosas y tóxicas cobren 26.000€ brutos al año por jugarse la vida, 2.000€ menos que lo que cobran en la actualidad. No se puede aceptar que la gerencia de Servicios de Txingudi hable de una subida de 2,85% de la masa salarial cuando esa cantidad se reparte principalmente entre los puestos mejor remunerados, y que las personas que ocupan puestos con salarios y condiciones precarias, solo vayan a conseguir un complemento personal que lo único para lo que sirve es para que no se bajen los sueldos de la plantilla actual. Desde el comité de trabajadores no vamos a permitir que se devalúe de esta manera un servicio público.

La propuesta de la parte social es factible, es justa y no supone ni un 1% del presupuesto general de servicios de Txingudi para el año 2026 (más de 41.000.000 de euros). Tiene un matiz respecto de las propuestas de la dirección: concentra las subidas salariales en el personal con los salarios más bajos; justo lo contrario a la propuesta de la dirección. Presentar la propuesta de los trabajadores como una amenaza para la ciudadanía no es una explicación honesta, sino una forma de poner a la opinión pública en contra de la plantilla. La Dirección no ha explicado las propuestas de la parte social de forma neutral. Ha elegido, precisamente, aquellos términos que más fácilmente pueden sonar mal ante la ciudadanía si se presentan sin contexto.

La reducción de jornada se menciona de forma interesada, pese a que esa cuestión ya había quedado situada en el marco del Udalhitz, el acuerdo regulador de las condiciones laborales en el ámbito local vasco y que la plantilla no lo ha considerado línea roja en ningún momento. Los incrementos salariales que se reclaman responden a funciones, responsabilidad e iniciativa efectivamente desempeñadas. Y los pluses a los que se alude atienden a condiciones laborales penosas reales, incluidas exposiciones a gases nocivos, gases que han terminado con la vida de 3 compañeros.

No se puede trasladar la imagen de que se mantiene una negociación activa y encaminada hacia un preacuerdo cuando no se ha puesto sobre la mesa ni una sola propuesta económica con contenido suficiente para sostener ese relato. Y tampoco se puede dar por bueno y natural llamar a un tercero a mediar en una negociación colectiva, que la dirección ha calendarizado y que, a pesar de lo desesperante en la lentitud de movimientos, sigue viva. Si asumen que un mediador es necesario, dice mucho de su voluntad negociadora y su capacidad (o incapacidad) para acercar posturas.

La plantilla no sostiene una huelga durante tanto tiempo por capricho. Si el conflicto continúa, es porque la Dirección no ha presentado una propuesta real, suficiente y honesta para resolverlo.

Por ello, exigimos que deje de construir un relato de cara a la galería, que abandone el uso de la ciudadanía como escudo y que presente, por fin, una propuesta verdadera que permita una negociación efectiva y una salida justa al conflicto.

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