
Eguzki.- La ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, visitó el lunes en Irun el Parque Ecológico de Plaiaundi, donde, con ocasión del Día Mundial de los Humedales, presentó el programa Life Humedales (España ejecutará el mayor proyecto en la historia de los fondos LIFE de Europa).
Estando donde estaba, visitó los trabajos de la regata de Artia, muy avanzados, y habló de la ampliación de la laguna de San Lorenzo, que es un proyecto que sigue sin arrancar, a pesar de que las obras se han adjudicado ya dos veces.
La ministra reafirmó que el Ministerio ampliará la laguna, que forma parte del Parque Ecológico de Plaiaundi, y que lo hará en dos fases:
- una primera, “prácticamente inminente”, dijo, que tiene que ver con la apertura mareal de la desembocadura de la regata de Mendelu e incluirá también la conexión peatonal y ciclista con Hondarribia por Amute,
- y una segunda, la ampliación de la laguna propiamente dicha, que “es una actuación ambiciosa y compleja, tanto que antes de llevar a cabo la segunda fase es necesario ver cómo funciona la primera”.
Vamos, que toca seguir esperando, y, según dicta la experiencia, mucho. Porque hay que tener en cuenta que la ampliación de la laguna de San Lorenzo fue identificada como una de las “prioridades urgentes” en el diagnóstico sobre Txingudi que el Gobierno Vasco realizó ya en 2014. En febrero de 2021, Arantxa Tapia, entonces consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente, presentó el proyecto y anunció que podría empezar a ejecutarse en “el segundo semestre” de aquel mismo año. No fue así, pero, en febrero de 2022, anunció la licitación de las obras. “La previsión es que puedan comenzar este verano”, añadió. Tampoco. En el ínterin, el Ministerio de Transición Ecológica se mostró dispuesto a asumir la obra. La sacó a concurso de nuevo en primavera de 2023 y la adjudicó en otoño. Entonces se habló de que podría empezar en diciembre de aquel mismo año o en enero de 2024. Ahora, en 2026, tras dos años en los que no ha habido manera de averiguar siquiera en qué situación estaba el proyecto, Aagesen nos dice que una primera fase es “prácticamente inminente”, pero que la segunda… Porque es muy “compleja” y tal. Ya, pero igualmente compleja sería cuando la licitaron en 2022 y cuando la volvieron a licitar en 2023.
Pero el de Txingudi no es el único caso de restauración de marismas en Gipuzkoa que el Ministerio se toma “con calma”. Otro es el de Motondo, en la ría del Oria, en los términos municipales de Orio y Aia. Es frustrante que cinco años después de que el Gobierno español se comprometiese a ejecutarlo, en el marco del acuerdo con EH Bildu para aprobar los Presupuestos Generales del Estado de 2021, sigamos en una fase muy, muy incipiente.
Por lo demás, el discurso de la ministra sobre la importancia de las zonas húmedas es impecable. La paradoja es que, mientras sobre el papel es cada vez mayor el reconocimiento de la importancia de este tipo de ecosistemas, más aún en el contexto del cambio climático y la consiguiente subida del nivel del mar y el creciente riesgo de inundaciones, en la práctica, las intervenciones para restaurarlas o ampliarlas son pocas y, como hemos visto, se dilatan en el tiempo. Esto es lo que queremos recordar y denunciar desde Eguzki con ocasión del Día Mundial de los Humedales, que debería servir para algo más que hacer propaganda.
