
El pasado domingo se celebraba el Día Internacional contra la Tortura, y han denunciado que en Euskal Herria han sido 5.657 en la plaza San Juan de decenas de personas.

No es la reducción esperada por Amigos de Artia, que exigían un límite de 30 km/h. El Ayuntamiento tiene aprobada una moción para fijar el límite a 30 km/h.
ELA Zerbitzuak OARSO BIDASOA.- Las trabajadoras de limpieza de los locales y edificios municipales son mujeres en general, mientras que las que realizan labores de limpieza viaria son mayoritariamente hombres. Entre estos dos colectivos hay una brecha salarial del 15,07%, 3300 euros menos que las mujeres. Hay que aclarar que esta brecha la sufren en el salario base, es decir, no se tienen en cuenta los pluses por estar en la calle, ya que de lo contrario la brecha sería mucho mayor, del 27%, 6600 euros al año.
Erletxea.- Hace unos meses a raíz de la confluencia en el Movimiento Estatal #RegularizacionYa, colectivos antirracistas y comunidades migrantes organizadas en el diseño de una nueva política migratoria que pusiera en el centro la vida y los derechos de las personas migrantes ponen en marcha una Iniciativa Legislativa Popular para la regularización de 500 mil personas extranjeras que viven en el Estado español que ya ha sido admitida a trámite por el senado y el congreso.

Con una rentabilidad que roza en algunos casos el 25%, el sector de los cuidados en Euskal Herria ha pasado a estar copado, en poco más de 30 años, por multinacionales sin escrúpulos que gestionan residencias privadas o concertadas con la administración.
Plataforma Osasun Bidasoa.- La Plataforma Osasun Bidasoa sigue su campaña en defensa de que el futuro del nuevo hospital comarcal se haga con la participación de ayuntamientos afectados, sanitarios del hospital, sindicatos y asociaciones de la comarca, teniendo en cuenta, además del riesgo que supone para la población de la comarca que los quirófanos estén cerrados mientras duren las obras.
Stop Desahucios Oarso - Bidasoa.- Después de un intento de desahucio fallido en 2.020, donde ni el juzgado le dio la razón, el Banco Sabadell lo ha vuelto a intentar.
En esta ocasión se han superado, por orden de su inmobiliaria Solvia, han dado una patada a la puerta, han reventado la cerradura, la han cambiado y han colocado rejas y alarmas.