Sorzabal declara que fue obligada a declararse culpable

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Niega haber participado en los atentados de los que se le acusa. Ha vuelto a denunciar las torturas: "En el infierno que me hicieron pasar, no tuve otra opción". El juicio continuará hoy en la Audiencia Nacional.

La presa vasca Iratxe Sorzabal ha negado que participara en los atentados de los que le acusa el fiscal en el juicio que se sigue contra ella en la Audiencia Nacional española. Sorzabal está acusada de haber intervenido en dos atentados con explosivos de ETA en Xixón (Asturias, Estado español) en 1996, pero la acusada ha asegurado que nunca ha estado en Asturias y que se declaró culpable de las torturas a las que le sometió la Guardia Civil.

El fiscal, la Abogacía del Estado y la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) piden 46 años de prisión para Sorzabal. Los atentados de los que se le acusa ocurrieron el 2 de noviembre de 1996 en Xixón; el primer artefacto explosivo fue colocado en la farmacia de Paz Fernández Felgueroso, marido de la secretaria de Estado de Asuntos Penitenciarios, y el segundo, en el nuevo palacio de justicia. Según la acusación, fue Sorzabal quien realizó las llamadas telefónicas para informar de los explosivos.

Sorzabal, por su parte, ha dicho que su único contacto con ETA desde 1996 hasta el verano de 1997 fue facilitar información sobre los controles establecidos en la frontera entre Irun y Hendaia, pero que no participó en ninguno de los comandos y, por tanto, tampoco intervino en los atentados.

Torturas en el coche

Sorzabal fue detenida por la Guardia Civil en 2001. Dice que las torturas comenzaron cuando tras pasar por el cuartel de Intxaurrondo le llevaron a Madrid: «En el propio coche empezó el infierno. Allí me pusieron los electrodos, allí me golpearon, me insultaron, me quemaron; allí me ahogaron con una bolsa de plástico», explica.

En Madrid, sede central de la Guardia Civil, el trato no fue mejor y, según ha dicho Sorzabal, se le obligó a memorizar la declaración: allí, además de declararse culpable, identificó a otras personas. «A algunos los conocía; a otros no. En aquel infierno que me hicieron pasar, no tuve otra opción. Le dije a los guardias civiles que si quería estaba dispuesta a asumir también el asesinato de Carrero Blanco. Se rieron y me dijeron que eso no era creíble, pero que, para estar tranquilos, me echarían otros muchos y ellos los harían creíbles».

Cuando la vio el médico forense, al principio Sorzabal se negó a ser atendida por él, porque no sabía si realmente era médico o guardia civil. Más tarde, cuando el médico tuvo ocasión de examinarla, observó su estado y ordenó el traslado de Sorzabal al hospital.

Al pasar ante el juez, negó todos los delitos que se le imputan y puso en conocimiento del juez Ismael Moreno las torturas. Luego, cuando le retiraron la incomunicación, su abogado interpuso una denuncia en el juzgado. El fiscal le ha recordado que aquella denuncia fue archivada, pero Sorzabal le ha respondido que la causa se está reabriendo, aportando más pruebas y documentación.

Sorzabal ha dicho que su denuncia tuvo una gran repercusión internacional y que, estando en prisión, también se le impuso el Protocolo de Estambul. En aquel examen concluyeron que la denuncia de Sorzabal era creíble.

Asimismo, Sorzabal ha añadido que en aquella declaración se responsabilizó de varios delitos, pero que el único procedimiento que tiene abierto es ese asunto de las explosiones de Xixón: "Que yo sepa, otros han sido clausurados porque la única base eran las declaraciones bajo tortura". En diciembre de 2020, el Tribunal de Dei de París rechazó una euroorden contra Sorzabal después de que su procurador diera credibilidad a sus testimonios de tortura.

Sorzabal se encuentra presa en Francia, en la prisión de Reau, pero el pasado 14 de enero fue entregada a España de forma provisional para ser juzgada en la Audiencia Nacional española por esta causa. El juicio continuará hoy con las declaraciones de otros peritos.

Muestras de solidaridad

Varias personas se han concentrado en el exterior de la Audiencia Nacional para mostrar su solidaridad con Sorzabal. Entre ellos se encontraban los diputados de EH Bildu Jon Iñarritu y el senador Gorka Elejabarrieta. Iñarritu denuncia que la Justicia española "mira para otro lado" en casos de torturas.

Fuente: Sorzabalek deklaratu du bere burua erruduntzat jotzera behartu zutela

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